martes, 1 de septiembre de 2015

28. CONOCIENDO EL CARIBE TICO.



CONOCIENDO EL CARIBE TICO.

Mira David esto es Puerto Viejo.


Un lugar que nos recomendaban mucho visitar en Costa Rica era Puerto Viejo, un pequeño rincón del caribe negro. Nosotros ya estábamos un poco establecidos en San José cuando se nos presentó la oportunidad de ir a conocer la costa del Atlántico en Costa Rica,  fue una  gran opción para despejarnos un poco del ambiente de ciudad.  El último miércoles de Agosto,  salimos muy temprano en la madrugada para aprovechar que Toño, con quien nos estuvimos quedando, nos llevara a la terminal.  El trayecto duro cuatro horas, pero fue en el último trayecto de Limón a Puerto Viejo donde comenzó a sentirse la magia de esos lugares.
Puerto Viejo resulto ser mejor de como yo lo había imaginado, la playa me sorprendió con  unos tonos de azul muy definidos,  y el pueblito en medio de la selva con un estilo muy jamaiquino; solamente pudimos quedarnos dos noches, pero encontramos un hostal muy interesante que se llamaba Rocking J`s con gente de todo el mundo y  donde las opciones de hospedaje eran: una zona de hamacas, una zona de camping, unos dormitorios y un par de habitaciones privadas; la decoración era de mosaicos y el lugar tenía un ambiente muy relajado. 


El día que llegamos fui a caminar por la playa, los árboles  y palmeras ladeadas junto con las enormes piedras le daban un aspecto muy bello, y más con los sonidos de fondo que venían de la selva. Después de caminar un rato con el sol de frente decidí meterme a nadar, la playa tenía muchas rocas pero el agua era totalmente clara, así que se podía identificar fácilmente que partes no tenían rocas, y con lo tranquilo de las olas, podías instalarte allí en una especie de piscina dentro del mar.


Al siguiente día fuimos a Manzanillo, una playa a 12 kilómetros de Puerto Viejo, nos acompañó un paisano mexicano de nombre Israel, pero al que le decían Lupe. A él lo conocimos esa mañana cuando identificó nuestro acento, y terminamos compartiendo el día.  De entrada fuimos a comer unas empanadas, cabe mencionar que la comida en Puerto Viejo tiene un estilo caribeño, nosotros solamente probamos las empanadas pero estaban muy ricas  con una especie de pico de gallo con pepino.  Al mediodía llegamos un poco acalorados a la playa de Manzanillo, la cual era bastante grande, con arena clara, y con unos colores en el agua de esos que solo se aparecen en los sueños. Lupe y yo decidimos meternos a nadar; aquí no había piedras, pero sí olas, conforme avanzabas se iba haciendo más hondo, y se sentían mucho las corrientes frías;  nadar en esas aguas con el sol  brillando con esa fuerza y con las nubes creando formas fue para mí una experiencia digna de recordar.


En la noche gracias a la botella de tequila, que puso Lupe, terminamos conociendo como es el ambiente de fiesta en Pueblo Viejo, primero en el hostal bebimos unos cuantos tragos con una pareja de un tico y una colombiana, Bryan y Lorena, para luego irnos a un bar sobre la playa donde pasamos un muy buen rato.  Después de medianoche decidí salir del bar  y pararme frente al mar a escuchar las olas y ver el reflejo de la luna llena postrándose sobre las palmeras y sobre el mismo  mar, uno de esos momentos donde sentí como se recargaba el espíritu y la energía para seguir viajando.
Al día siguiente nos levantamos un poco cansados pero había que ir a tomar el autobús de regreso a San José.  Al subirnos yo iba tomando un fresco de carambola pa´ la calor (un regalo de Lupe, nuestro amigo mexicano), mientras observaba en el horizonte un barco en medio del azul del mar, a la distancia  se escuchaban unos tambores y de pronto se aparecieron unos jóvenes tocando y unas mujeres bailando, una excelente despedida de nuestra experiencia del caribe.

En Costa Rica las playas del Pacifico y las del océano Atlántico son muy distintas, pero ambas son maravillosas, cada una con su encanto propio.  Aunque tuvimos la fortuna de poder conocer ambos extremos del país  solo fue una probadita, la verdad en lo personal me gustaría regresar con un carro para poder recorrer de arriba abajo ambas costas y con ello poder contarles de  todas las playas que tiene Costa Rica.

Escrito por David Herrera
                                                                                                31 de Agosto  de 2015.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario