LA CALIDAD DE LOS TICOS
Aquí la gente no solamente dice
la frase de “Pura Vida”, sino que la profesa.
En costa Rica nos hemos encontrado con unas muestras de caridad hacia el
prójimo y calidez a grados que nosotros pensábamos que no eran posibles, pero
que sí lo son, y los ticos los llevan a cabo, no por algo son considerados de
las naciones más felices del mundo. Desde nuestra estancia en Guanacaste al
norte de Costa Rica tuvimos la oportunidad de conocer gente muy amable que se
ponía a platicar con nosotros y que nos recomendaban que hacer y qué no hacer;
pero fue en San José donde tuvimos oportunidad de convivir más a fondo con la
gente de este país, y desde antes de llegar ya podemos contar con las primeras
muestras de la calidad que las personas tiene.
De entrada fuimos hospedados por nuestros amigos Antonio y Francisco, a
quienes contactamos por couchsourfing,
y quienes desde que llegamos a su departamento nos hicieron sentir en total
confianza. Ellos no solamente nos dieron un lugar para dormir, si no que
aparte nos dejaban cocinar e incluso nos
compraron despensa, también fueron nuestros guías turísticos en el volcán Poás, finalmente fueron nuestros amigos con quienes
compartimos más de una vez la mesa para cenar y para platicar siempre en total
confianza, como si fuéramos amigos de toda la vida.
Fue gracias a su hospitalidad que pudimos quedarnos más tiempo en esta
hermosa ciudad, tuvimos oportunidad de recorrer el centro varias veces,
descubriendo parques, iglesias, museos, y un sinfín de gente que allí convive
en un ambiente bastante interesante y tranquilo. La verdad para ser la capital
del país tiene un orden que nos sorprendió, un transporte público de primer mundo, una tranquilidad y una buena vibra que se respira en las calles y
que la transmite la gente.
Hubo varias muestras de ese gran trato de la gente hacia nosotros,
nuestra amiga Colombiana Johana a quien conocimos en Granada Nicaragua, tuvo el excelente detalle de invitarnos a
comer unas pizzas y tomarnos unas cervezas en uno de los bares de la calle de
la amargura (calle cercana a la Universidad de Costa Rica, donde hay muchos
bares y buen ambiente). También otro día pudimos conocer otra zona de bares llamada
La California, gracias a que nos invitó
nuestro amigo Philippe quien llego con
Jorge y Pedro, quienes a su vez se portaron muy bien con nosotros invitándonos
las birras y mostrándonos un poco del ambiente nocturno de San José.
Mención especial también para nuestro amigo Ángel quien estableció
contacto con nosotros durante todo el viaje, siempre al pendiente de cómo iba
nuestra aventura en Costa Rica, y quien cuando tuvimos la oportunidad de
conocernos, aparte de invitarnos a cenar también nos dio unas muestras de
amistad formidables, a tal grado de que nos invitó a almorzar a su casa para
conocer a su familia. El domingo que fuimos a pasar con su familia fue algo muy
divertido donde su mamá nos llenó de atenciones y se lució con la comida, pero
el poder platicar con él y con su familia represento pasar una excelente tarde.
El conocer a Ángel fue algo muy enriquecedor para ambas partes pues creo que
compartimos las ganas de viajar y de conocer el mundo, sobre todo el conocer
gente diferente y no solo eso, sino el hacer de esa gente tus amigos.
También pudimos ver a nuestras amigas Ale y Roberta a quienes también
conocimos en Nicaragua y a quien tuvimos la oportunidad de verlas cuando nos
invitaron a participar en una fiesta infantil, y pudimos charlar unos momentos
y pasarla muy bien.
En Puerto Viejo pudimos conocer a Bryan un joven tico, quien junto con
su novia colombiana Lorena, se hospedaron en el mismo lugar que nosotros.
Tuvimos la oportunidad de platicar y compartir junto con Lupe, el otro mexicano,
de una tarde noche muy alegre. Todavía al siguiente día nos volvimos a
encontrar varias veces por cuestiones del destino durante el trayecto de
regreso a San José.
También las muestras de calidez de los ticos en las calles que siempre
nos ayudaron con las direcciones de manera muy amable, a todos los demás que nos sacaban platica y
nos ayudaban tanto en los parques como en la universidad principalmente a gente
como Jesús, Douglas, Montse, y Mónica, así como muchos otros que nos
encontramos en el camino como a Flor, Geovany, Gustavo, Isaías, y todos los que
se me olvidan en estos momentos. También
a Caleb, Julia y Benjamín a quienes conocimos en el parque y quienes nos
trataron de ayudar, por cierto que ya no los alcanzamos a visitar, pero quedamos
en que para la próxima.
Creo que uno de los atractivos turísticos más importantes de Costa Rica
es su gente, pues la simpatía y su buena vibra hacen que uno se sienta como en
casa. En todos los países que hemos visitado en este viaje, hemos sido tratados
aún mejor de lo que uno puede pedir, pero en Costa Rica se siente que la gente
vive feliz y tranquila, son esas características las que hacen que uno como
visitante también se sienta de esa manera. De ahora en adelante adoptaré esa
frase de Pura Vida, estoy seguro que a estos mae`s no les va a incomodar.
Escrito por David Herrera
3 de Septiembre de 2015.









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