martes, 8 de septiembre de 2015

25. LA CALIDAD DE LOS TICOS



 LA CALIDAD DE LOS TICOS 

Aquí la gente no solamente dice la frase de “Pura Vida”, sino que la profesa.


En costa Rica nos hemos encontrado con unas muestras de caridad hacia el prójimo y calidez a grados que nosotros pensábamos que no eran posibles, pero que sí lo son, y los ticos los llevan a cabo, no por algo son considerados de las naciones más felices del mundo. Desde nuestra estancia en Guanacaste al norte de Costa Rica tuvimos la oportunidad de conocer gente muy amable que se ponía a platicar con nosotros y que nos recomendaban que hacer y qué no hacer; pero fue en San José donde tuvimos oportunidad de convivir más a fondo con la gente de este país, y desde antes de llegar ya podemos contar con las primeras muestras de la calidad que las personas tiene.  De entrada fuimos hospedados por nuestros amigos Antonio y Francisco, a quienes contactamos por couchsourfing, y quienes desde que llegamos a su departamento nos hicieron sentir en total confianza. Ellos no solamente nos dieron un lugar para dormir, si no que aparte  nos dejaban cocinar e incluso nos compraron despensa, también fueron nuestros guías turísticos en el volcán Poás,  finalmente fueron nuestros amigos con quienes compartimos más de una vez la mesa para cenar y para platicar siempre en total confianza, como si fuéramos amigos de toda la vida.
Fue gracias a su hospitalidad que pudimos quedarnos más tiempo en esta hermosa ciudad, tuvimos oportunidad de recorrer el centro varias veces, descubriendo parques, iglesias, museos, y un sinfín de gente que allí convive en un ambiente bastante interesante y tranquilo. La verdad para ser la capital del país tiene un orden que nos sorprendió, un transporte público de primer mundo,  una tranquilidad y una  buena vibra que se respira en las calles y que la transmite la gente.
Hubo varias muestras de ese gran trato de la gente hacia nosotros, nuestra amiga Colombiana Johana a quien conocimos en Granada Nicaragua,  tuvo el excelente detalle de invitarnos a comer unas pizzas y tomarnos unas cervezas en uno de los bares de la calle de la amargura (calle cercana a la Universidad de Costa Rica, donde hay muchos bares y buen ambiente). También otro día pudimos conocer otra zona de bares llamada La California,  gracias a que nos invitó nuestro amigo Philippe  quien llego con Jorge y Pedro, quienes a su vez se portaron muy bien con nosotros invitándonos las birras y mostrándonos un poco del ambiente nocturno de San José.
Mención especial también para nuestro amigo Ángel quien estableció contacto con nosotros durante todo el viaje, siempre al pendiente de cómo iba nuestra aventura en Costa Rica, y quien cuando tuvimos la oportunidad de conocernos, aparte de invitarnos a cenar también nos dio unas muestras de amistad formidables, a tal grado de que nos invitó a almorzar a su casa para conocer a su familia. El domingo que fuimos a pasar con su familia fue algo muy divertido donde su mamá nos llenó de atenciones y se lució con la comida, pero el poder platicar con él y con su familia represento pasar una excelente tarde. El conocer a Ángel fue algo muy enriquecedor para ambas partes pues creo que compartimos las ganas de viajar y de conocer el mundo, sobre todo el conocer gente diferente y no solo eso, sino el hacer de esa gente tus amigos.
También pudimos ver a nuestras amigas Ale y Roberta a quienes también conocimos en Nicaragua y a quien tuvimos la oportunidad de verlas cuando nos invitaron a participar en una fiesta infantil, y pudimos charlar unos momentos y pasarla muy bien.
En Puerto Viejo pudimos conocer a Bryan un joven tico, quien junto con su novia colombiana Lorena, se hospedaron en el mismo lugar que nosotros. Tuvimos la oportunidad de platicar y compartir junto con Lupe, el otro mexicano, de una tarde noche muy alegre. Todavía al siguiente día nos volvimos a encontrar varias veces por cuestiones del destino durante el trayecto de regreso a San José.
También las muestras de calidez de los ticos en las calles que siempre nos ayudaron con las direcciones de manera muy amable,  a todos los demás que nos sacaban platica y nos ayudaban tanto en los parques como en la universidad principalmente a gente como Jesús, Douglas, Montse, y Mónica, así como muchos otros que nos encontramos en el camino como a Flor, Geovany, Gustavo, Isaías, y todos los que se me olvidan en estos momentos.  También a Caleb, Julia y Benjamín a quienes conocimos en el parque y quienes nos trataron de ayudar, por cierto que ya no los alcanzamos a visitar, pero quedamos en que para la próxima.
Creo que uno de los atractivos turísticos más importantes de Costa Rica es su gente, pues la simpatía y su buena vibra hacen que uno se sienta como en casa. En todos los países que hemos visitado en este viaje, hemos sido tratados aún mejor de lo que uno puede pedir, pero en Costa Rica se siente que la gente vive feliz y tranquila, son esas características las que hacen que uno como visitante también se sienta de esa manera. De ahora en adelante adoptaré esa frase de Pura Vida, estoy seguro que a estos mae`s no les va a incomodar.
Escrito por David Herrera
                                                                                                3 de Septiembre de 2015.
















No hay comentarios:

Publicar un comentario